Con el paso de los años la maestría laboriosa de los artesanos viene perdiendo su tradición ancestral, pero nosotros amamos el trabajo artesano. La sostenibilidad, el saber local o el respeto a los materiales son sus señas de identidad, sin embargo, creemos que todo ello no está en contraposición con la evolución de los tiempos por lo que la incorporación de nuevos materiales, mejora de las técnicas y uso de nuevas tecnologías en el proceso abre un nuevo espacio a la creatividad.

Por todo esto nos gusta considerar que nuestro trabajo es un arte que consiste en construir el presente utilizando nuestras manos.

La historia

El origen de nuestra empresa se remonta a 1896 cuando se abrió la primera fábrica en el Barrio de las Letras de Madrid. En aquel momento el nombre era diferente, Guantes Zurro, pero la pasión por el trabajo la misma desde sus primeros orígenes.

Tirando del hilo de la historia de nuestros guantes podemos contar que el encargado de la fábrica de Guantes Zurro se casó con la hija del dueño para continuar con la tradición en la elaboración de esta prenda. Guantes Mario Herrero fue el nombre que le dio el nuevo dueño y así sonaba su anuncio en las radios de entonces: “Mario Herrero, el mejor guantero del mundo entero”.

Su fama creció durante décadas y se convirtió en el guantero de referencia de la época, época en la que los guantes se usaban para darle un toque de sofisticación a trajes y vestidos.

Mario Herrero murió en los años 60 sin hijos pero la tradición guantera no se perdió. La fábrica siguió funcionando sin perder un ápice de su intención inicial y en 2001 aparecimos nosotros, para seguir tirando de las riendas de un negocio vinculado a nuestra familia, con el deseo de seguir elaborando guantes de manera artesanal y bajo la premisa de que la creatividad es la inteligencia divirtiéndose.

Cambiamos de nuevo el nombre y nació Santacana Complementos.

Por qué los guantes

Las manos son una parte de nuestro cuerpo de gran importancia, son los instrumentos de los que nos valemos para poder tomar contacto con las cosas, con ellas nos expresamos, nos alimentamos, creamos y también amamos. Y el guante es la prenda que las protege.

Probablemente por su relación con las manos y lo que éstas significan tenga el guante ese cierto toque romántico que nos ha dado momentos memorables. En el cine, por ejemplo, con el baile de Rita Hayworth en Gilda o las manos enguantadas fumando frente a Tiffany’s de “Desayuno con diamantes”; en la historia con los famosos duelos de honor y por supuesto en la literatura porque hasta a don Quijote le retaron con esta prenda cuando el gigante le dijo: «Levanta, caballero cobarde, ese mi estrecho y pequeño guante, en señal y gaje de que mañana te espero».

Su historia es fascinante y también la simbología asociada a esta prenda. En la Grecia clásica los “guantes de la muerte” usados en combates, en el antiguo Egipto en la liturgia, en el Antiguo Testamento para cerrar tratos, en la Edad Media como símbolo de ennoblecimiento que se usaba en las investiduras feudales o como ornamento litúrgico en ceremonias religiosas. En el Renacimiento adquirió principalmente una función ornamental y además se perfumaron con todo tipo de esencias evocadoras. Fue tal su protagonismo en la indumentaria tradicional europea, que hasta el siglo XIX una mujer no podía salir a la calle sin llevar los guantes puestos. Afortunadamente los tiempos cambian y más tarde la mujer se liberó de tal imposición social.

Estas prendas adquirieron una importancia simbólica que ha dado lugar a frases que aún se usan en la actualidad. Recogemos el guante si aceptamos un desafío o los colgamos cuando desistimos de algo. Si vamos al duro y sin guante no nos andamos con rodeos y cuando hacemos algo con guante blanco actuamos de modo elegante y sin emplear la violencia.

El guante ha tenido presencia en la historia, en sus costumbres e incluso en el lenguaje y cuando comenzamos en Santacana sucumbimos a su espíritu inmortal.

Santacana ahora

Santacana sigue fabricando guantes de piel de forma artesanal. Las herramientas tradicionales en la creación manual de guantes están presentes en nuestra fábrica: el pie de letras (con el que se mide el largo del guante en pulgada francesa), el cuchillo sin filo para escardar, la tiza que marca el tamaño de la piel, la plancha con forma de mano además de otros utensilios presentes durante la fabricación.

Tratamos de aportar un valor añadido a la funcionalidad del guante y es crear un producto único y de calidad, salir de la estandarización buscando la diferenciación.

Uno de los significados del guante a lo largo de la historia ha sido el profundo y recíproco vínculo entre quien lo daba y quien lo recibía y este espíritu es el que nosotros queremos transmitir desde Santacana Complementos. Un vínculo que se refuerza con la creación artesana y el diseño actualizado, con la calidad de los materiales…. Un vínculo como respuesta a un impulso vocacional y el amor por el negocio guantero.